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La iglesia y el convento adyacentes sufrieron un importante deterioro a lo largo del siglo XIX motivados por la desamortización y por los efectos de las guerras carlistas. En 1834 Zumalacárregui utilizó la iglesia como cuartel, almacén de pólvora, hospital de guerra y cárcel. De hecho, la iglesia dejó de ser una fundación monástica y hospitalaria de la Orden de San Juan de Jerusalén y el edificio no se abrió de nuevo al culto hasta 1951, tras cinco años de restauración, aunque ya desde 1919 se habían instalado en el convento lo padres Reparadores, que hoy día tienen en el mismo un centro de enseñanza secundaria.
La iglesia románica estuvo presidida por una talla de la Virgen del Niño de finales del siglo XII que hoy día se encuentra en la Iglesia de Santiago. En su lugar se encuentra una imagen procedente de Urdánoz del último tercio del siglo XII. La nave gótica acoge a un Crucificado gótico del siglo XIV. Se trata de una obra excepcional en la imaginería medieval, mezcla de influencias alemanas (de la Renania) e italianas.
Junto a la iglesia se encuentra el convento, que ocupa el antiguo emplazamiento del hospital de los templarios y que posteriormente fue restaurado y ampliado al hacerse cargo del mismo la Orden de San Juan de Jerusalén, a mediados del siglo XV.
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