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OTROS PERSONAJES, TAMBIÉN ILUSTRES,
DE PUENTE LA REINA/GARES

Sebastianico "el cojo"

Bernardo Ochoa "el jesuita"

Antidio Aracama "el ruso"

Julia Arbizu Zozaya "la tía Juli"

Sebastianico "el cojo"

Una de las personas que han dejado huella en Puente la Reina/Gares por la composición de canciones populares que se siguen cantando es Sebastianico "el cojo".

Este personaje fue el creador de la famosa canción que durante las fiestas patronales y la noche de Santiago a Santa Ana, todo el pueblo canta: la canción de la mañana de Santa Ana. Es también el creador de todas las canciones de las cuadrillas de su época, hasta su fallecimiento. El mérito de este señor es aún mayor si tenemos en cuenta que no sabía ni solfeo, ni música. Todo un personaje fuera de serie.

Bernardo Ochoa "el jesuita"

Otro personaje muy especial por la forma de recitar en su balcón de la calle Mayor innumerables dichos es Bernardo Ochoa. Esta costumbre le valió el apodo de "el Jesuita". Algunos de los dichos que se le recuerdan son los siguientes:
  • "Valor, valor, que en Campollano hace mucho calor".
  • "Si por Candelaria flora, el invierno está fora, si no flora ni dentro ni fora".
  • "Por San Blas las cigüeñas verán, y si no las vieras, las nieves vendrán".
  • "Cien años has de vivir si has de conocer un buen abril; una vieja vivió 101 y no conoció ninguno".

Antidio Aracama "el ruso"

No podemos dejar pasar la ocasión sin nombrar al "Famoso enterrador".

Antidio Aracama nació en Puente la Reina/Gares el 25 de junio de 1886 y murió el 27 de diciembre de 1964. Antidio Aracama era una persona normal de Puente, aunque, bueno, el cura en el bautizo le echó más sal que lo normal. Su medio de vida era la agricultura, completándolo además con el oficio de enterrador, oficio este que vulgarmente diré "le iba al pelo".

Tal fue la fama que adquirió que varios periodistas estaban deseosos de que les contase historias, anécdotas, Esto a él no le interesaba lo más mínimo, pues no le daba ninguna importancia. Por fin fue José María Iribarren en su libro El patio de caballos, libro en el que figuran varios personajes, el que logró, que le contase un buen ramillete de historias. Pero quien intervino para que éste encuentro se llevase a cabo fue, José Javier Uranga Santesteban, Director del Diario de Navarra. La entrevista se realizó en su "oficina" (el cementerio).

La entrevista comenzó con la presentación del escritor José María Iribarren a Antidio, por parte de José Javier Uranga. Así lo relata Iribarren:

- Mira; éste es el amigo escritor que quería conocerte.
- ¿Conque es usté el que escribe en los papeles y en los libros? Pues tanto gusto. No le quiero dar la mano porque le dará asco.
Echó afuera la pala y el azadón, y se plantó de un salto ante nosotros.
- ¿Qué hacías ahí?
- Sacando güesos y abriendo hoyos pa los que vengan, pero ya lo terminaré mañana.
Le pregunté ¿Cuántos años tienes, Antido?
- No lo sé, que he perdido la cuenta. A mí me pasa como a aquel pastor viejo, que le preguntaban cuántos años tenía, y contestaba: 'Los años no los cuento. Las ovejas sí. Las ovejas las cuento tos los días, pero los años no. ¿Pa qué? No hay miedo que se escape ninguno".
- Oye ¿ Y a ti por qué te llaman el Ruso?
- Porqué, mira, cuando en la Francesada entraron los franceses en el pueblo y echaron bando pa incautarse de las bodegas, mi bisabuelo, antes de que ellos chupasen el vino, cogió el hacha y ¡ris riás!, rompió las cubas y echó toa la cosecha por el suelo. Los franceses siguieron pa matarlo, y él se escapó a esconderse en el molino. Al otro día lo pescaron; y a él por lo de las cubas y al molinero por esconderlo. Los llevaron presos a Francia. A los cuatro años le dijeron que lo perdonarían si se hacía soldáu. Dijo que sí; lo llevaron a la guerra a Rusia, y en cuanto pudo se pasó al contrario. Estuvo con los rusos un tiempo. Una noche, cuando estaba de guardia en Sebastopol, les dijo '¡Ahí os quedáis!' y, andando, andando, se vino al pueblo. El Ruso le llamaron, y Ruso se quedó él y toda su casta.
- ¿Sabes, Antidio, que eres un filósofo?
- ¿Lo que es eso?
- Un sabio. Un pensador.
- Eso sí. Pensar sí que pienso. Aunque no lo creáis, yo aquí, a mis solas, cavilo mucho. Y viendo muertos, y cuando estoy abriendo los pozos, u en las autosias con los médicos aprendo muchas cosas y le doy vueltas a mi cabeza. Porque, lo que me digo. La cabeza ¿pa que nos la ha dau Dios? Pa discurrir. Muchas veces, cuando en la autosias el médico saca las partes de la cabeza, yo me pregunto ¿Y con tanta cosa que llevamos, ¿Cómo habrá tantos tontos?".

Una anécdota de Antidio Aracama que es de dominio popular es la siguiente:

Tres mozas del pueblo, tenían novios. Los mozos, hay que decirlo, eran altos y guapos. Pero vinieron unos militares, y acamparon en Puente. Como lo nuevo siempre llama la atención, estas tres mozas "ligaron", con los militares. Iban paseando las tres nuevas parejas por el camino del cementerio, pues estaba un poco apartado del pueblo, y ellas pensaban, aquí no nos verán. A mitad del camino, y de repente, una de ellas se fija en que sus novios entraban en el camino.

Rancaron a correr, y no tuvieron más remedio de ir al Camposanto. Tuvieron la suerte de que eran sobre las siete de la tarde, verano, y estaba Antidio allí. Ellas entre sollozos le pidieron que las escondiera. Antidio les dijo que en aquel momento cerraba, pero que ya les haría ese favor advirtiéndoles que les dejaba cerradas, que iba al pueblo a dar una vuelta a las tabernas, pero que volvería hacia las nueve para abrirlas, y que pudieran salir. Las mozas aceptaron. "No tenían más remedio". Antidio se fue y las mozas allí se quedaron.

Como era verano, y las horas iban pasando, de repente vieron una especie de llama que salía de una de las tumbas. No les dio un síncope de milagro. Hay que resaltar que esto en verano es un fenómeno natural, pues las tumbas acumulan gases, y con el calor, por las noches los expulsan.

Antidio estaba tan feliz con sus amigos, y de repente se acuerda y dice ¡Madre mía, si tengo a tres mozas cerradas en el cementerio. Pero si son las diez de la noche! Echó a correr, dejando a su cuadrilla boquiabierta, pues no sabían de qué iba el asunto.

Cuando llegó, las encontró a las tres, llorando, gritando, y acurrucadas entre sí. Esta lección, les habría servido para no ir de ligonas. Pero los novios, inocentes ellos, no se enteraron de nada.

Julia Arbizu Zozaya "la tía Juli"

Pero a quien no podemos dejar de nombrar es a la mejor "Sacristana" que han tenido nuestras parroquias de "Sandago y San Pedro" en los últimos años. Me estoy refiriendo a la popular y querida por todos: "la tía Juli".

Se ha escrito tres libros en estos últimos años sobre ella. De ellos reproducimos aquí algunos fragmentos:

Primer libro: Chascarrillos, dichos, etc. de la "tía Juli". Algunos de los dichos de "la tía Juli" son:

  • "El amor primero jamás se olvida; pepita le queda por toda la vida".
  • "Cásate con gata por amor a la plata; gástate la plata y quédate la gata en casa".
  • "La dama en la calle, grave y honesta; en la iglesia, devota y compuesta, en casa, escoba, discreta y hacendosa; en el estrado, señora; en el campo, corza; en la cama, graciosa; y ser en todo hermosa".
  • "Aunque el que decide sea loco, el escuchar sea cuerdo".
  • "Di tu secreto a tu amigo y serás siempre su cautivo".

Tercer libro. Historias de la "tía Juli" con los peregrinos.

Una de las anécdotas que le ocurrió hacia el año 1958, estando de sacristana es la siguiente. En la parte más baja del altar mayor de la parroquia de Santiago hay dos retablos, que contienen reliquias: unas dejadas por peregrinos. Otras provienen de las ermitas que existían en los poblados que, al unificarse, formaron la villa actual. Estando un buen día la "tía Juli" en la iglesia, concretamente el 31 de octubre, entraron en la iglesia dos peregrinos ingleses. Se interesaron por los retablos del altar mayor entre otras obras, y querían que les explicase qué día se abría, (estos ya disponían de información). Como pudo, la buena mujer les explicó que al día siguiente se abrían las puertas de los dos retablos y se podía ver todo lo que quisieran. Estos retablos solamente se abren una vez al año.

Al día siguiente, día de Todos los Santos, uno de noviembre, se presentaron los citados peregrinos para poder observar todo el contenido de los mencionados retablos.

En la parte derecha, hay depositadas entre las reliquias dos momias: una parece de un niño, por el pequeño tamaño, la otra se ve que es de adulto. El interés de los peregrinos se centró en la momia de gran tamaño. Querían saber más al respecto, pero la "tía Juli", no sabía inglés, así que se las compuso como pudo para explicarles algún dato. Cuando le preguntaron, en un mal castellano, cómo se llamaba, la "tía Juli" les explicó que le llamaban San Plácido, gritando todo lo que podía, pues ella pensaba que le entendían mejor. Con las manos puestas debajo de su cabeza, y haciendo un simulacro de tumbarse, les siguió diciendo que los vecinos le habían puesto ese nombre debido a su postura, que es la de estar "plácidamente". Algo le debieron entender, pues sonrieron, y le dieron la mano al despedirse, diciéndole un "hasta la vista, volveremos otro año". Todo esto, como ya he dicho antes, en un mal castellano.